Cronología florentina

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ntre los siglos X y VIII antes de Cristo, poblaciones venidas de Emilia se instalan en la Toscana actual. Durante el siglo VII los Etruscos ocupan estas tierras , y extienden su soberanía hacia el Latium.

Durante el siglo VI, los romanos toman la mano y a partir de los años 530 a.C., la República romana se instala, pero en la ciudad de Fiesole, y no en el sitio de Florencia. Solamente mas tarde, en torno de 59 a.C., fue fundada y bautizada por los romanos Florentia, en honor de la diosa Flora y de sus juegos. Cerca de un puente sobre el Arno, y de un cruce de carreteras, en un sitio inutilizado antes, se instala un castrum que soldados jubilados de los ejércitos de Julio Cesar construyen y fortifican. La población crece a medida que se desarrollan las actividades comerciales, estimuladas por la llegada de negociantes griegos o sirios. El culto cristiano llega y se desarrolla con ellos.

Con las Invasiones Barbaricas, por olas sucesivas a partir de 401 d.C., la ciudad conoce horas bastante oscuras, y sobre todo, un perímetro muy reducido para una población fuertemente disminuida. Entre 568 y 774, son los Lombardos que controlan el territorio, que pasa a continuación a Carlos Magno. La soberanía carolingia fue muy favorable: se nombra a un conde, se acercan a los condados de Florencia y Fiesole, que se reúnen luego en uno sólo (854), el más importante de Toscana. El territorio incluido entre los Apeninos y Siena, obtiene así su unidad, y precede el contado florentino. El marqués de Toscana, Ugo, se instala entonces en Florencia, abandonando a Lucca. La ciudad toma un nuevo impulso, y aprovecha, en torno del año mil, de crecimiento demográfico, y de bienestar económico.

Es sobre fondo de Querella de las Investiduras (lucha para el nombramiento de los obispos entre el papa y el emperador), que comienza en el año 1076 (acabada por el concordato de Worms solamente en el 1122), las ciudades italianas obtuvieron progresivamente su autonomía, aunque con mucha irregularidad, esencialmente en el Norte y el Centro de la península. Los güelfos, partidarios del papa, y los gibelinos, partidarios del emperador se enfrentan a todas las escalas del territorio. Florencia, güelfa por la mayoría del tiempo, resiste en 1082 con éxito durante diez días a los ejércitos del emperador. Después, derrumba al suelo Fiesole, gibelina, en 1125.

Durante el siglo XII, sometió a los señores demasiado independientes de su contado y los obligó a residir en la ciudad, donde los sometió a un control estricto. En el 1154, Florencia obtiene del emperador el derecho de justicia sobre todo su contado. La cosa se confirmará de nuevo en la paz de Constancia (en 1183), con la libertad de los comuni.

La ciudad es entonces dirigida por doce cónsules elegidos entre los nobles, y los más potentes y ricos de los negociantes. Dos asambleas controlan su poder : el consejo de Credenza (o senado) y el parlamentum. Este último, reunido cuatro veces a l'año, debía reunir a todos los "ciudadanos".

Pero las rivalidades entre grandes familias persisten, y, para garantizar su soberanía sobre su contado, y competir victoriosamente con Pisa y Siena, Florencia escoge en 1207 de crear la carga de podestà. Un noble, extranjero a la ciudad, se recibe de ella el poder ejecutivo y militar, así como el derecho de justicia.

Las peleas y las guerras de los grandes (derrota de Federico I en Legnano en 1176, las campañas de Federico III contra las ligas Lombardas en 1236 y 1237, las victorias Güelfas gracias a la intervención de Charles d'Anjou, que se instala en Nápoles entre 1266 y 1268), favorecen probablemente este desarrollo.

La influencia y el papel que desemplean los negociantes en la ciudad crecen, a medida que crece la riqueza económica, y gracias a la paz. Las Arti se organizan, y ven su poder aumentar en los asuntos comunales. El popolo, organización política que se dieron las Arti, llega al poder en 1250, gracias a los güelfos, y a costo de los Gibelinos, y logra enfeudar progresivamente las instituciones comunales a sus propias estructuras.


Pero en 1260, la derrota de Montaperti, contra Siena y el emperador, trae a los Gibelinos de vuelta al poder. El popolo es suprimido, y los güelfos ven derrumbar y destruir sus casas. Es solamente en el 1267, que los güelfos, aleados del rey de Francia, vuelven a apoderarse de la ciudad, de nuevo gracias a la intervención de Charles d'Anjou. El popolo toma entonces de nuevo en mano los asuntos de la ciudad, pero solo reúne esta vez a los más ricos ciudadanos (popolo grasso), que toman poco a poco el control de las instituciones.

Entre el 1284 y el 1293, las nuevas instituciones funcionan muy bien. Pero, aunque los nobles se vean excluir de cargos públicos, las rivalidades constantes entre las familias y los clanes causan en torno al año 1300 una nueva división: los güelfos negros partidarios del poder del papa, expulsan los güelfos blancos, mucho más desconfiados hacia Roma y el poder pontifical.

Varios elementos perturban, y consiguen reorganizar a veces las estructuras de la ciudad. Incapaz de mantener orden, Florencia experimenta sucesivamente dictaduras, quiebras de grandes casas de banco, y, en 1348, incluso la gran peste que, como en el resto de Europa, mata un ciudadano sobre tres. La ciudad contaba antes de la peste con acerca 100000 habitantes, y era una del las más ricas de Occidente. Las crisis políticas suceden entonces a las crisis económicas. En 1378, la rebelión de los Ciompi, anuncia para los obreros de la lana, y luego para todos los de las Arti menores el derecho de organizarse en sociedades. Pero el movimiento dura poco, y a partir de 1382 el poder está de vuelta entre las manos de los potentes, y la prosperidad de vuelta en Florencia.

Es en el noviembre de 1386, que Francesco Datini, comerciante de Prato, otra ciudad de Toscana, conocido como el inventor de la cambiale, carta de cambio, y por sus muy numerosos viajes, indica su permanecia en el albergho di Porta Rossa, antes conocido como la Locanda del Cammello, situada entre la calle Porta Rossa y la vía delle Terme, en el lugar actualmente ocupado por el Gran Hotel Porta Rossa de Florencia.

"A di 22 novembre 1386... Michele di Lapo fu qui e noi fummo a lui e dimandammo lo stagnone, in effetti ei dice è chostà a l'albergo in Portarossa promisemi di recarlo. Non so se fatto l'arà, sapiatelo chostà da l'albergo che se recato non l'avesse il mandante tristo il faccia Iddio"

Después de el régimen de los oligarcas, sucede la primera era de los Medici. Exiliado en 433, Cosimo de'Medici (1389-1464) vuelve a Florencia en el 1434. Los Medici toman entonces las riendas de la ciudad, hasta el 1494. Controlan la ciudad como lo habían hecho los oligarcas, pero guardan pera ellos solos los beneficios de todo. Lorenzo de'Medici (1449-1492), escapado a la conspiración de los Pazzi (1478), aumenta el control de las elecciones a las magistraturas y concentra aún más el poder entre sus manos.

El juego de las alianzas varía, en Europa como también en Italia y en Toscana. Es así por ejemplo, que al final del siglo XIV, Florencia es aleada de Venecia contra Milán. Solamente en el año 1454 la paz de Lodi pacifica finalmente la situación entre Estados Italianos. Es ella quien permite que artistas, poetas, y intelectuales afluyan en Florencia desde Italia y aún más hallá, desde toda Europa.

Los acontecimientos religiosos también (el monje Savonarola, entre 1494 y 1498, el Gran Cisma de Occidente, de 1378 a 1418) o las derrotas militares de la cristiandad (Constantinopla en mano de los Turcos en 1453) seña la historia de la ciudad. Con la época moderna, Italia permanece en el centro de los conflictos entre europeos. Carlos VIII de Francia lanza, en 1494, las guerras de Italia, por motivos sucesorales. Los papas (Juan de'Medici, papa León X, de 1513 a 1521; Giulio de'Medici, papa Clemente VII de 1523 a 1524) no logran limitar las confrontaciones. Por lo tanto, se llega en 1527, a la invasión de Roma por Carlos Ier de España, consagrado emperador Carlos Quinto en Bolonia en 1530.

En Florencia, Piero de'Medici no logra administrar la crisis política, y se ve expulsado y exilado de la ciudad en el momento en que llega Carlos VIII de Francia en Italia. A principios del siglo XVI, los Medici se encuentran de nuevo en un período de crisis. Vueltos en 1512 a los asuntos de gobierno, se ven de nuevo expulsados después del saqueo de Roma. No obstante algunas rivalidades interiores a la familia Medici, Cosimo toma el poder. Reinará sin división sobre la ciudad desde 1537 hasta 1574, fecha de su muerte. Traído al poder por los ejércitos españoles en 1537, seguirá siendo fiel a los Habsburgo todo su reino. Logra concentrar entre sus manos todos los poderes de la ciudad, volviéndose duque de Florencia y luego gran Duque de Toscana en 1569.

Las guerras de Italia se acaban cuando Carlos Quinto abdica en 1556 en favor de su hijo, Felipe Segundo, y con el Tratado de Cateau-Cambrésis, por el cual Francia renuncia a Italia definitivamente. El Concilio de Trento, entre 1543 y 1563, intenta volver a poner orden y reformar la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, puesta en crisis por la reforma y los reformados protestantes. Los desordenes italianos se calman un poco durante el siglo XVII, y lo mismo sucede en Florencia. Los sucesores de Cosimo se suceden, con menos éxito, firmeza y poder. El último, Gian Gastone de'Medici, se desinteresa de las cuestiones políticas, y de la crisis económica, de nuevo muy fuerte en Florencia. A su muerte sin heredero, en el 1737, los Lorena recogen la sucesión.

Las tensiones crecen de nuevo en Europa con el siglo XVIII. La guerra de sucesión de España, entre Francia y potencias europeas, inaugura el siglo (1702-1712). En Italia del norte, Austria se instala, en 1706-1707, para lo que será una ocupación duradera. Solo partirá con la paz de Campo Formio, en 1797, expulsada por Napoleón Bonaparte, y, después de volver unos años (en el congreso de Viena, de 1815), definitivamente expulsada en el momento de las guerras de independencia italianas (1848, y luego 1859), al momento de la Unidad de Italia, y de la proclamación del Reino (en 1861).

Los Gobiernos se suceden también en Toscana. A partir de 1739, los Lorena intentan volver a poner Toscana en orden de marcha. Influidos por los Iluministas, modernizan la economía, y empujan reformas sociales. Pero en 1799 la ciudad expulsa Ferdinando III de Lorena, y a partir de 1801, Toscana se convierte en el Reino de Etruria, antes de que Napoleón se proclame emperador y rey de Italia (1804-1805). A partir de 1807, Toscana es parte integrante del Imperio de Napoleón, gobernada directamente.

Después de 1815, los Lorena reanudan con la ciudad, en un primer tiempo con espíritu de reformas, luego de manera mucho mas rígida, después de las revoluciones de 1848. Los florentinos expulsan entonces el Gran Duque Leopoldo II, en 1859, y vinculan por un plebiscito Florencia al Reino de Italia en 1860. Florencia es luego capital del Reino en 1865, pero perderá su rango en favor de Roma en 1870. Ya centro intelectual europeo, que atrae intelectuales de todas las nacionalidades, la ciudad se concentra a continuación en sus funciones turísticas y culturales, perdiendo en importancia económica lo que gana en prestigio internacional. Muy endeudada, entra entonces en una fase de decadencia.

Resistente, intelectualmente antes, y militarmente después, contra los fascistas y los nazistas (la ciudad se libera sola, el 22 de agosto de 1944), gran ejemplo de solidariedad cuando ocurrió la gran crecida de el Arno en 1966, la ciudad permanece a pesar de todo un poco fuera de la actividades políticas y económicas del país, concentrada en sus funciones culturales, turísticas y patrimoniales. Es hoy en día un prestigioso polo universitario, en Italia como en Europa (Instituto Universitario Europeo), y sigue siendo, gracias al patrimonio artístico y arquitectónico acumulado, un centro mundial para la enseñanza de las bellas artes.

Güelfos y Gibelinos

Originariamente, la oposición entre Güelfos y Gibelinos es la que hay entre los duques de Baviera y la casa imperial de los Hohenstaufen. Tomando sistemáticamente la posición opuesta a la del emperador, los duques de Baviera toman parte, en la Querella de las Investiduras, en 1059, en el partido del papa Nicolás II, y consideran que solo a el le corresponde el derecho de nombrar a los obispos. Enrique IV intenta entonces hacerlo eliminar, pero sin éxito, y, excomunicado, debe pedir perdono en Canossa. Pero el conflicto entre papas y emperadores no se para aún, y dura hasta el 1122, cuando será mas o menos arreglado por el concordato de Worms.

Los términos tienen una precisa origen. Del nombre del castillo dinástico de los Hohenstaufen, Waiblingen, se da nombre a los Gibelinos. Del nombre de familia de los duques de Baviera, los Welf, viene el de Güelfos. Por extensión, a todas las ciudades, o los comuni italianos, que tomarán partido contra el emperador, por cualquier motivo, se les llamará Güelfos. A los otros, Gibelinos.

Pero las cosas se complican aún. En primer lugar unidos contra el emperador para ganar su autonomía, los comuni llegan muy rápidamente a enfrentarse, por cuestiones de política exterior. Rivalidades entre familias, o internas a familias, terminan también por oponer güelfos y gibelinos en cada ciudad. Florencia fue controlada de vuelta en vuelta por Güelfos y Gibelinos, pero la tendencia general fue sobretodo Güelfa.

A principios del siglo XIV, eliminados los Gibelinos, la facción güelfa misma se divide a su vez, en función de la visión de unos y otros sobre el papel desempleado por el papa en la ciudad. Los Güelfos Blancos son hostiles a la hegemonía pontifical, que consideran demasiado pesada para la ciudad, y los Güelfos Negros, son más favorables a un papel papal aún más desarrollado.

Estas divisiones recortan las rivalidades internas entre familias, y sirven de pretexto tanto como de motor. El mejor ejemplo es el de "Pascuas Sangrientas". En 1216, dos consorterie (nobles agrupados según sus parentelas y clientelas) maquillan una pelea privada en conflicto político, para escapar a las sanciones. Un matrimonio, previsto para acercar a dos familias rivales, los Fifanti-Amidei y los Buondelmonte, no puede tener lugar, falta de marido, quien a preferido, a lo último, contratar otra alianza. Para vengarse, la familia de la novia lo hace matar el día de Pascua. Por el juego de las alianzas entre clanes, el conflicto familiar terminará por afectar toda la sociedad noble florentina.